La comunidad de propietarios y el vehículo eléctrico

carga

La movilidad eléctrica es ya una realidad. La demanda de vehículos eléctricos está penetrando con fuerza en las flotas profesionales, pero también son cada vez más los ciudadanos que de manera particular adquieren un vehículo de estas características. Si formamos parte de este colectivo, o estamos pensando en adquirir en un futuro un coche o moto eléctricos, es probable que nos encontremos con alguna que otra dificultad. Aquí van algunas preguntas que podemos hacernos:

¿Qué pasa si no tengo plaza de párking y aparco el coche en la calle?

Los vehículos de esta índole pueden ser 100% eléctricos o híbridos enchufables. En cualquier caso, no es muy recomendable adquirirlos para aquellos que no tengan una plaza de garaje en la que instalar un punto de carga.

Actualmente, los gestores de carga dan la posibilidad a los usuarios de instalar un punto de carga propio. Para ello es necesario solicitarlo, que el gestor evalúe su viabilidad y que haya un permiso municipal.

Casi ningún garaje tiene puntos de carga

En este punto nos encontramos con dos situaciones distintas:

  1. Tengo una vivienda unifamiliar: Si tenemos una cochera en una casa unifamiliar, del tipo que sea, es muy probable que haya algún enchufe en el garaje. En este caso, la inversión es la menor de todas las posibilidades que existen. El coste puede oscilar entre 0 euros, si podemos usar directamente el enchufe que ya hay en la cochera, y los 500/750 euros, si se instala un base mural de recarga. Aun así, se tendrán que seguir los criterios establecidos por la legislación, que en este caso es el reglamento electrotécnico de baja tensión y los esquemas definidos para cada caso en la instrucción técnica complementaria BT52.
  2. Tengo un garaje comunitario: Mi plaza convive junto a la de más vecinos, lo cual suele ser lo más habitual en España. En este caso, casi ningún garaje tiene enchufes y, si alguno lo tiene, es de la comunidad de vecinos.

Si tenemos que realizar una instalación en un elemento que se comparte con otros propietarios, no podemos actuar como queramos, ni hacer la nuestra sin más.  Pero el proceso tampoco es muy complicado. Se tiene que informar de manera oficial y por escrito al presidente de la comunidad o al administrador de la finca de dicha instalación y, sobretodo, guardar la copia del documento con fecha y sello o firma.

Cabe decir que el 23 de noviembre de 2009 se publicó en el BOE número 283 la Ley 19/2009, de medidas de fomento y agilización procesal del alquiler y de la eficiencia energética de los edificios, y en su artículo tercero se modifica la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) para que no haya que someter la instalación a la aprobación de una junta de propietarios: “Si se trata de instalar en el aparcamiento del edificio un punto de recarga de vehículos eléctricos para uso privado, siempre que éste se ubicara en una plaza individual del garaje, sólo se requerirá la comunicación previa a la comunidad de que se procederá a su instalación”, dejando claro que “el coste de dicha instalación será asumido íntegramente por el o los interesados directos de la misma”.

Pero hay una excepción. Los residentes en Cataluña se rigen por una LPH específica para la comunidad, dejando la decisión a cargo de la junta vecinal.

¿Cómo evito conflictos vecinales?

Las normas que afectan a este tipo de instalaciones no definen un aspecto fundamental como es la “la convivencia, o cómo evitar los desagradables conflictos con los vecinos”.  Y la LPH tampoco contempla que este tipo de instalaciones afectan a elementos comunes del edificio.

La ITC BT52 «Instalaciones con fines especiales. Infraestructura para la recarga de vehículos eléctricos» no define “por dónde” han de transcurrir las canalizaciones que van desde el cuarto general de contadores hasta el punto de recarga del propietario, ni tampoco “quién” y “en base a qué” se decide el trazado. Tampoco se define qué ocurre si es necesaria una reforma de la instalación eléctrica común para disponer de uno o varios puntos de recarga y quién asumiría el coste.

Solución posible: La figura de un administrador de fincas y que la comunidad fije en sus normas unos estándares comunes. De esta manera, los propietarios interesados en instalar un punto de carga se evitarían problemas innecesarios. En este caso, el administrador de fincas debería  previamente la instalación general eléctrica del inmueble y ver qué vecinos podrían adquirir un vehículo eléctrico en un futuro. También debería definir una solución global con dos puntos destacables:

-           Que no se penalice al primer propietario que decida instalar un punto de carga.

-          Prever el crecimiento del número de vehículos eléctricos y de infraestructuras vinculadas en el edificio.

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