Motivos para alquilar: hablan los profesionales del sector inmobiliario

 

Muchos piensan todavía que sólo la compra es una opción posible para una emancipación seria, pero con el estallido de la burbuja inmobiliaria y la escasa capacidad de endeudamiento actual, se vislumbra como una alternativa cada vez más atractiva. En esta ocasión, queremos compartir el artículo “Viviendo de Alquiler”, firmado por Serge Nicolás, en el que colaboramos ofreciendo nuestra visión sobre el sector junto con otros profesionales de agencias inmobiliarias de Barcelona especializadas en alquiler hablando sobre las ventajas de optar por esta alternativa en lugar de adquirir una vivienda:

“Viviendo de alquiler”

9919512_sDespués de muchos años repitiendo, como si de un mantra se tratase, aquello de que “la vivienda siempre se revaloriza”, hemos vivido una inexorable y lenta agonía del mercado inmobiliario desde el 2007. Las compras han caído un 28,2 % según los últimos datos del INE. Rajoy tras descubrir –¡oh gran sorpresa!– la crisis global, no mencionó la burbuja inmobiliaria como la causa clara e inequívoca de la preocupante situación de desempleo en España. De hecho, ahora se recupera la desgravación fiscal a la compra de vivienda mientras se reduce sin miramientos y a golpe de tijeretazo la inversión pública en I+D, educación e infraestructuras.

Un dislate más propio de los hermanos Marx que de un plan económico meditado y acorde con la grave situación del país. Y señores, no lo dice cualquiera (que también), sino un análisis de la OCDE del FMI sobre las carencias de la economía española. Borja Mateo, autor del libro La verdad sobre el mercado inmobiliario español (Editorial Manuscritos), lo tiene claro: “él  se empeña en no querer reconocer la evidencia: la necesidad de desmantelar el sector de la construcción residencial.

Es cierto que la reintroducción de la desgravación por adquisición de vivienda habitual provocará que los precios bajen a una menor velocidad, pero los precios seguirán bajando hasta el 2014, si no más tarde”. Cierto que las cifras son preocupantes: 1,9 millones de pisos en venta, 1,3 en construcción, 2,6 millones vacíos… en total, según previsiones del Censo de Edificios y Viviendas, casi 6 millones de viviendas en las que no habita ni Casper el fantasma.

Ante la opción de seguir comprando e inflando una nueva burbuja, existe la alternativa (miedo, pavor) del alquiler. En un reciente informe del Banco de España, elaborado por Juan S. Mora Sanguinetti, se asegura que “un incremento en el peso del mercado de alquiler puede generar mejoras de eficiencia en la economía”: en concreto se mejoraría la posibilidad de cambiar de residencia aligerando sensiblemente los trámites de cambio de propiedad. El aumento de movilidad redundaría de manera ideal en una reducción de la tasa de paro.

¿ALQUILAR ES MEJOR?

inversion-de-dinero-casa_19-122230

Algo que también podíamos intuir era que la compra, que involucra palabras tan malsonantes como catastros, registros, notarios, créditos y derramas, es para más inri más cara que el alquiler. A la misma conclusión ha llegado también el Observatorio Joven de Vivienda, sobre el destino del presupuesto doméstico de jóvenes hasta 34 años, que indica que el alquiler es una opción más económica. Aún así, la tasa de emancipación sigue desplomándose a unos niveles similares a los que teníamos en el 2003. ¿Por qué seguimos teniendo tan instaurada la idea de que para abandonar el hogar paterno debemos hacerlo bajo la seguridad –y el yugo– de una hipoteca? ¿Alquilar es, como dirían generaciones precedentes, “tirar el dinero”? “La verdad es que comprarse ahora un piso es una muy mala idea”, dice Mateo al respecto, “quizá es una herencia del franquismo, pero la verdad es que ahora mismo el alquiler es la opción de la gente bien informada”. ¡Ah, el estigma del alquiler! Según en qué franjas de población, sobre todo de edad más avanzada y con gusto por la tradición y la naftalina, aún podremos percibir más de un levantamiento de ceja y cruce de miradas furtivo cuando una familia confiesa que vive “de alquiler”, como si eso significara que están “de prestado” por la vida. El alquiler ha sido considerado en España tradicionalmente como una vía transitoria hacia la propiedad, solo válida para estudiantes o residentes temporales.

Según la última encuesta de presupuestos familiares del INE en nuestro país, la balanza compra-alquiler está en un 84-16, mientras que en Suecia o Francia el porcentaje de vivienda en alquiler supera ya el 50 %, y en Inglaterra o Alemania ronda el 40%. Aún así desde el 2006 hemos aumentado cuatro puntos en el porcentaje de viviendas alquiladas. “Ciertamente al principio de la crisis se popularizó mucho el alquiler, porque el comprador lo veía como una salida para tener vivienda propia sin tener que firmar la hipoteca”, comenta Beatriz Giménez, directora de marketing del portal Enalquiler.com. Y es que el alquiler en España tiene aún unos cuantos problemas estructurales sin resolver. A la ya comentada falta de incentivos fiscales que favorecen la compra debemos añadir una escasa confianza judicial que desemboca en un alud de avales y fianzas elevadas. “A mi entender la preferencia por la compra se produce por dos razones fundamentales”, prosigue Jesús Torrent, miembro de la junta de gobierno del Col·legi d’Administradors de Finques de Barcelona y Lleida y propietario de la empresa inmobiliaria Torrent Finques, “la falta de movilidad geográfica laboral, por un lado, y la costumbre histórica y heredada del concepto de propiedad”. Definitivamente la creciente adaptación española al ritmo y dinamismo laborales (y estudiantiles) europeos, unida a la poca capacidad para el endeudamiento actual han tenido mucho que ver en la popularización del alquiler.

BARCELONA ES LLOGA

703528_house_plan_1Barcelona puede considerarse una de las urbes más adelantadas y abiertas de mente en cuanto a alquiler. Es una de las ciudades donde más se alquila, cerca de un 16% (como la media española). En el otro extremo se situarían ciudades como Soria o Lugo donde el alquiler solo representa poco más de un 1 %. Según datos de Enalquiler.com, el precio medio de una vivienda en Barcelona en diciembre del 2011 era de 971 € mensuales, lo que supone una variación anual del -10,6 %, una de las pocas que han presentado un decrecimiento de dos dígitos respecto al 2010. La vivienda más buscada cuenta con 70 metros cuadrados y de dos a tres habitaciones. Y cada vez más se demandan viviendas un poco alejadas del centro, por ser más económicas, pero siempre bien comunicadas. Tanto en compra como en alquiler, Barcelona es la cuarta ciudad española donde el metro cuadrado va más caro, por debajo de Madrid, San Sebastián y Bilbao. Está claro que no es lo mismo vivir en el centro histórico y aledaños que en los municipios colindantes, donde el precio por metro cuadrado baja sensiblemente. Jesús Torrent indica que “en los barrios más céntricos de Barcelona el precio de oferta de venta ya ha tocado suelo y empezaremos a ver un incremento de las transacciones por adquisición de vivienda habitual que irá creciendo a medida que las entidades financieras vuelvan a abrir el grifo de los préstamos hipotecarios”.

La gran demanda de vivienda en una ciudad como Barcelona hace que las correcciones de precio a la baja sean ya muy exiguas, al contrario que puede suceder en otras poblaciones. “La bajada de precios ya se ha producido”, continúa Jesús, “aunque no creemos que vaya a repetirse la borrachera compradora de años anteriores, esperamos que las transacciones se recuperen de manera normal”.

Respecto a los derechos de los inquilinos, tanto en Barcelona como en el resto de la península, se han visto con más fuerza para negociar una rebaja en el precio del alquiler. “Los futuros arrendatarios exigen viviendas en mejores condiciones de habitabilidad y mantenimiento, a lo que los arrendadores son cada vez más sensibles”, comenta Jesús Torrent al respecto. Borja Mateo asegura que “una forma muy efectiva de negociar el alquiler es adelantar la renta de varios años con el fin de sacar un descuento”. Ricard Puigmartí, consejero inmobiliario, confiesa que “también he visto numerosas rebajas de alquileres en el último año. Ante el temor de los propietarios de quedarse con un inmueble vacío, han preferido adaptarse a la situación del mercado y llegar a un acuerdo con los actuales inquilinos, antes que perderlos frente a la creciente oferta de otros alquileres muy competentes”.

Jesús Torrent también señala que en Barcelona “ha aparecido una nueva figura y que anteriormente era muy residual de personas que, sin tener una vinculación de parentesco e incluso de amistad, se ponen de acuerdo para compartir piso y dividir la renta total a pagar. Pienso que Barcelona, como ciudad moderna y cosmopolita que es, quizá vaya delante marcando tendencias de las nuevas costumbres y necesidades de acceso a la vivienda”.

No solo los arrendadores ya no están en una posición de poder tan dominante, si no que cada vez el arrendatario está más informado de sus derechos y de lo que puede exigir. Beatriz Giménez recuerda “que aumentaron las negociaciones para conseguir alquiler con opción de compra”, una manera de mantener la preciada “seguridad” que todavía nos aporta inconscientemente la propiedad frente al arrendamiento temporal. Puigmartí también señala que ha habido un aumento de las negociaciones también en los procesos de selección: “antes para alquilar una finca regia del Eixample podían pasar meses hasta que los propietarios decidían quienes eran los inquilinos adecuados. Los criterios solían ser los ingresos disponibles, sus contratos laborales o hasta cosas tan objetivamente absurdas como el linaje familiar. Esto se ha reducido notablemente en los últimos años: ahora mismo un contrato laboral no supone ninguna estabilidad y se priorizan otros aspectos más humanos del que sería el inquilino ideal”. Y mientras soñamos ser los dueños y señores de suelos dibujados con mosaicos, techos con bonitas molduras y una balconada con aires modernistas, oigan, ¿por qué no convertirnos en ese inquilino ideal?

Dejar un comentario